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El Panorama Electoral: Preparando el Terreno para el Gobierno Local

El proceso electoral de 2024 fue, sin exagerar, un monstruo democrático. Lo llamaron el más grande de la historia, y con razón. Pero más allá de los reflectores de la elección presidencial, la verdadera batalla por el futuro de México se libró en sus municipios. Después de años trabajando en la administración pública, he visto de primera mano que el cambio real, el que se siente, empieza en la banqueta de tu calle, en el parque de tu colonia. Por eso, entender quiénes aspiraban a gobernar nuestros ayuntamientos es fundamental. El ayuntamiento es el gobierno que te responde directamente, el responsable de servicios tan básicos y vitales como la seguridad, el agua o la recolección de basura.

La organización de este colosal evento estuvo en manos del Instituto Nacional Electoral (INE) y de sus brazos en cada estado, los OPLEs. Suena a burocracia, pero su misión es crucial: asegurarse de que tu voto cuente y que la contienda sea pareja para todos. Ellos son los árbitros que, con base en la Constitución y las leyes electorales, ponen las reglas del juego, desde cómo se instalan las casillas hasta vigilar el dinero que gastan los partidos. Es un andamiaje complejo, pero es el que sostiene nuestra democracia.

Las Reglas del Juego: ¿Quién podía ser candidato?

No cualquiera puede aparecer en la boleta. Para aspirar a un cargo municipal, una persona debe cumplir requisitos claros: ser ciudadano mexicano, tener una edad mínima (usualmente 21 años) y, algo muy importante, demostrar que ha vivido un tiempo en el municipio que quiere gobernar. Conozco casos de candidatos que se han caído por no poder comprobar su residencia; no es un detalle menor, se busca que quien gobierne conozca los problemas de la gente porque los vive. Además, deben tener sus derechos políticos a salvo y no estar inhabilitados, por ejemplo, por tener antecedentes penales serios.

Un avance que me parece fundamental en los últimos años es la paridad de género y las acciones afirmativas. Hoy, los partidos están obligados a postular a un número igual de hombres y mujeres, y a incluir a personas de comunidades indígenas, con discapacidad o de la diversidad sexual. Esto no es solo una cuota, es un esfuerzo por hacer que nuestros gobiernos se parezcan más a la sociedad que representan. La lista de aspirantes fue el resultado de una intensa negociación dentro de las grandes coaliciones, "Sigamos Haciendo Historia" (Morena, PT, PVEM) y "Fuerza y Corazón por México" (PAN, PRI, PRD), y de la apuesta en solitario de Movimiento Ciudadano. Cada uno presentó su visión de país, pero al final, todo se reduce a una pregunta: ¿quién tiene el mejor plan para mi comunidad?

Fachada de un palacio municipal en México, representando la sede del gobierno local y el resultado de las elecciones municipales.

Los Rostros de la Democracia: Campañas, propuestas y desafíos

Con las candidaturas definidas, las calles y las redes sociales se inundaron de rostros y promesas. Durante semanas, fuimos bombardeados con publicidad, debates y mítines. En las grandes ciudades, la batalla se libró en la televisión y en Facebook; en las comunidades rurales, el apretón de manos y la charla en la plaza pública siguieron siendo la clave. He visto campañas de todo tipo, pero el fondo siempre es el mismo: los candidatos intentan conectar con las preocupaciones más profundas de la gente. La inseguridad, que nos duele a todos, los servicios públicos deficientes, la corrupción que tanto lastima la confianza y la urgencia de crear empleos fueron los temas dominantes. La coalición en el poder federal apostó por la popularidad de sus programas sociales, mientras que la oposición centró su mensaje en la crítica y la promesa de un cambio.

Para navegar este mar de información, el INE ofreció una brújula muy útil: la plataforma “Candidatas y Candidatos, Conóceles”. Esta herramienta digital, que recomiendo siempre consultar, permitió a cualquiera revisar el perfil, la trayectoria y las propuestas de quienes pedían su voto. Es un ejercicio de transparencia que nos empodera como ciudadanos. Sin embargo, este proceso electoral tuvo una sombra terrible: la violencia. Ha sido el más sangriento de nuestra historia reciente. Ver la lista de aspirantes y candidatos asesinados, amenazados o atacados, sobre todo a nivel municipal, es desolador. Es una herida profunda en nuestro sistema. Como sociedad, no podemos normalizar que aspirar a servir a tu comunidad sea una sentencia de muerte. Estos actos, muchas veces ligados al crimen organizado que busca controlar los gobiernos locales, son un ataque frontal a la democracia y generan un miedo que puede silenciar la voluntad popular.

A pesar de esta oscuridad, la contienda también mostró la vitalidad de nuestra gente. Vimos a políticos de carrera buscando la reelección junto a líderes sociales, empresarios y jóvenes que daban su primer paso en la arena política, todos con el deseo de mejorar su entorno. Los debates municipales, aunque de calidad muy variable, fueron ventanas para contrastar ideas. Ahí, los aspirantes tuvieron que bajar sus propuestas a tierra: ¿cómo van a mejorar la seguridad?, ¿qué harán con la basura?, ¿de dónde sacarán el dinero para esa obra que prometen? Mientras tanto, el INE vigilaba los gastos de campaña, una tarea titánica para evitar que el dinero sucio definiera las elecciones. Fue una contienda compleja, ruidosa y por momentos dolorosa, pero reflejó la pluralidad y las contradicciones del México de hoy.

El Veredicto de las Urnas y el Nuevo Mapa del Poder Municipal

Finalmente, el 2 de junio, los ciudadanos hablaron. Las urnas dictaron sentencia y, con los resultados oficiales, se dibujó un nuevo mapa del poder en los municipios de México. El triunfo de la coalición "Sigamos Haciendo Historia" fue contundente, pintando de su color municipios que por años fueron bastiones de la oposición. El gran triunfo a nivel presidencial sin duda "arrastró" a muchos de sus candidatos locales. Sin embargo, el panorama no fue un tsunami uniforme. En ciudades importantes y diversas regiones, la oposición y Movimiento Ciudadano no solo resistieron, sino que ganaron. Esto nos recuerda una lección valiosa en política: aunque la marea nacional sea fuerte, el buen candidato y el conocimiento de los problemas locales todavía pesan, y mucho, en la decisión del votante.

El resultado es una consolidación de Morena como la principal fuerza política municipal del país. Esto tiene implicaciones enormes. Imaginen que el gobierno es una gran orquesta. Cuando el director (federal), los primeros violines (estatales) y los músicos de sección (municipales) tocan la misma partitura, la música puede ser armoniosa y los proyectos fluir con más facilidad. Pero también corremos el riesgo de que se pierdan los matices, la crítica constructiva y los contrapesos que son esenciales para un gobierno sano. Los alcaldes y alcaldesas que ganaron ahora tienen el enorme reto de cumplir sus promesas. La seguridad, el tema que más nos quita el sueño, será su prueba de fuego. En mi experiencia, este es el desafío más complejo, pues muchos municipios simplemente no tienen los recursos ni la capacidad para enfrentar solos al crimen organizado.

El éxito de estas nuevas administraciones dependerá de su habilidad para construir puentes. Deberán coordinarse con sus gobernadores y con el gobierno federal para bajar recursos y alinear estrategias, sin importar los colores de partido. Su capacidad de negociación será clave. Y de nuestro lado, como ciudadanos, empieza la tarea más importante: vigilar, exigir cuentas y participar. El ciclo electoral terminó, pero el trabajo de construir un mejor gobierno en nuestra comunidad apenas comienza. El desempeño de quienes ahora ocupan la silla municipal será el verdadero termómetro de nuestra democracia en los próximos años. Para profundizar, los planes de gobierno que cada partido propuso siguen disponibles en el portal del Instituto Nacional Electoral, una lectura obligada para la rendición de cuentas. [12]