Tabla de Contenido
- Un poco de historia para entender el presente
- Estructura y Funciones Clave: ¿Qué hacen en el día a día?
El motor de la economía mexicana: La Secretaría de Economía
Cuando pensamos en el gobierno, a menudo nos vienen a la mente el Presidente o los legisladores del Congreso. Pero créanme, dentro del complejo engranaje del poder ejecutivo, hay piezas que son verdaderos motores del país. En México, la figura que más se parece a un Secretario de Comercio es el titular de la Secretaría de Economía (SE). Pensemos en esta secretaría como la directora de orquesta de la economía nacional; su misión es asegurar que todos los instrumentos —industria, comercio, inversión y consumo— toquen en armonía para generar crecimiento y bienestar. A lo largo de mi carrera en el sector público, he visto de cerca cómo las decisiones tomadas en sus pasillos tienen un eco directo en la vida de millones de mexicanos.
Un poco de historia para entender el presente
Para entender por qué esta secretaría es como es, hay que viajar un poco en el tiempo. Sus orígenes se remontan al siglo XIX, pero su rostro moderno se empezó a forjar en los años 80. México decidió pasar de ser una economía cerrada, que producía casi todo internamente (a veces bien, a veces no tanto), a abrirse al mundo. Este cambio fue un parteaguas, simbolizado por nuestra entrada al GATT, el abuelo de la Organización Mundial del Comercio. La dependencia cambió de nombre varias veces, reflejando estos vaivenes en la política económica. La ley que hoy le da sustento, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, es su carta de navegación y le asigna tareas tan diversas como negociar tratados comerciales, atraer inversión extranjera o proteger nuestros derechos como consumidores a través de la PROFECO. Este enfoque de apertura contrasta fuertemente con políticas de control de precios más estrictas que hemos visto en la secretaría de comercio interior de Argentina, donde gestiones como la de Guillermo Moreno marcaron una época de fuerte intervencionismo. La llegada de un nuevo gobierno a la SE en México siempre genera expectativa sobre cómo se afinará esta estrategia de integración global.
Estructura y Funciones Clave: ¿Qué hacen en el día a día?
La Secretaría de Economía no es un ente monolítico, sino que se divide en áreas especializadas, como subsecretarías, cada una con una misión muy concreta:
- Comercio Exterior: Esta es la cara más internacional de la secretaría. Su equipo se dedica a negociar, administrar y defender los tratados de libre comercio. El más famoso es el T-MEC con Estados Unidos y Canadá, pero México tiene una red de acuerdos que nos conectan con más de 40 países. Su trabajo no es solo firmar papeles; es asegurarse de que una pequeña empresa de Jalisco pueda exportar sus productos a Japón, o defender a nuestros productores de aguacate en una disputa comercial.
- Política Industrial y Competitividad: Aquí se busca fortalecer a nuestras industrias. Imaginen que son los 'entrenadores' de las empresas mexicanas. Diseñan programas para que sean más innovadoras y productivas. También establecen las Normas Oficiales Mexicanas (NOMs), esas etiquetas y reglas que garantizan que el celular que compras o la leche que bebes son seguros y de calidad.
- Mercado Interior y Consumo: Esta área se asegura de que el mercado dentro de México funcione bien. A través de su brazo operativo, la PROFECO, nos protege de abusos, verifica que los kilos sean de a kilo y nos da herramientas para ser consumidores más inteligentes. Es una labor fundamental para la estabilidad social y la economía familiar.
- Atracción de Inversiones: El equipo de esta área funciona como el principal promotor de México en el mundo. Su trabajo es convencer a empresas extranjeras de que instalarse aquí es una buena idea, lo que se traduce en empleos y desarrollo. Para ello, deben garantizar que las reglas del juego sean claras y estables.
El gran reto para cualquier secretario es balancear estos frentes. Hay que apoyar al gran exportador sin olvidar al pequeño comerciante. Es un acto de equilibrio constante, muy diferente a los dilemas que enfrentaron figuras como Roberto Feletti o Matías Tombolini en Argentina, cuyas gestiones se consumían en la batalla diaria contra la inflación mediante controles, una experiencia que en México observamos para aprender y fortalecer nuestra propia ruta.

Dos países, dos visiones: México y Argentina frente al comercio
Para entender de verdad el trabajo y los desafíos de un Secretario de Economía, nada es más útil que comparar. He seguido de cerca las políticas económicas en América Latina por décadas y el caso de Argentina es fascinante porque su secretaría de comercio interior ha tomado un camino casi opuesto al mexicano. Esta diferencia no es un capricho; refleja filosofías de gobierno y realidades económicas muy distintas. Analizarlo nos da lecciones valiosas sobre lo que funciona y lo que no cuando el Estado interviene en la economía.
El estilo argentino: El control de precios como protagonista
Si hay una figura que define el intervencionismo en Argentina, es Guillermo Moreno. Durante su gestión (2006-2013), su principal herramienta de trabajo no fue la promoción de exportaciones, sino el control directo de precios para intentar frenar la inflación. Recuerdo bien esa época: llamadas a empresarios para 'sugerir' precios, restricciones a las importaciones y hasta la polémica intervención en las estadísticas oficiales de inflación. Se crearon programas como 'Carne para Todos' para vender productos a precios bajos. El objetivo era proteger el bolsillo de la gente, pero en la práctica, muchos economistas y empresarios señalaron que estas medidas desincentivaban la inversión y provocaban escasez de productos. Fue un caso de estudio sobre cómo una política de control puede absorber toda la energía de una gestión económica.
Años más tarde, con la inflación aún como un problema crónico, otros secretarios siguieron una senda similar. Roberto Feletti (2021-2022) tuvo una gestión corta pero intensa, marcada por congelamientos de precios y confrontaciones públicas con grandes empresas. Su sucesor, Matías Tombolini, intentó un enfoque de acuerdos voluntarios con el programa 'Precios Justos', donde las empresas aceptaban fijar precios a cambio de beneficios, como el acceso a dólares para importar. Aunque el estilo era más dialogante, la energía del gobierno seguía centrada en administrar precios, no en resolver las causas de fondo de la inflación. Estas experiencias demuestran lo difícil que es salir de la lógica de los controles una vez que se instala en el debate público.
El contraste con el camino mexicano
Al mirar a México, el panorama es muy diferente. Aquí, la Secretaría de Economía ha puesto sus fichas en la apertura comercial, la atracción de inversiones y la integración en las cadenas de producción globales. Las principales preocupaciones de un secretario mexicano son la correcta implementación del T-MEC, abrir nuevos mercados para nuestros productos y hacer de México un lugar atractivo para hacer negocios. Esto no quiere decir que al gobierno no le importen los precios. Claro que sí, pero la herramienta principal es fomentar la competencia entre empresas y la vigilancia de la PROFECO, no un control generalizado de precios dictado desde una oficina. Quien asuma el cargo de nuevo secretario de comercio en México tiene el reto de profundizar este modelo de apertura, una filosofía de gobierno basada en la colaboración con el sector privado para competir en el mundo, un claro contraste con el enfoque a menudo confrontacional que vimos en Argentina.
Los grandes retos del futuro: ¿Qué le espera al próximo Secretario de Economía?
Quien llegue a la silla de la Secretaría de Economía en México no tendrá un día de descanso. El mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa y nuestro país se encuentra en una encrucijada llena de desafíos, pero también de oportunidades que no habíamos visto en generaciones. El éxito económico del gobierno dependerá de la capacidad para navegar estas aguas turbulentas, consolidando a México como un jugador global sin descuidar el bienestar en casa.
La oportunidad dorada del 'Nearshoring'
Uno de los fenómenos más importantes del momento es el nearshoring. ¿Qué es esto en español sencillo? Es la tendencia de las grandes empresas, sobre todo norteamericanas, de mudar sus fábricas de Asia a lugares más cercanos a su mercado, como México. La pandemia y las tensiones entre Estados Unidos y China les enseñaron que tener a sus proveedores tan lejos es riesgoso. Para México, esto es como si se hubiera abierto una ventana de oportunidad única. El trabajo del Secretario de Economía es asegurarse de que esa ventana no se cierre. No basta con nuestra buena ubicación o el T-MEC. Se necesita trabajar día y noche para garantizar lo básico: certeza jurídica para las inversiones, simplificar trámites y, crucialmente, asegurar que haya suficiente energía eléctrica y agua para las nuevas fábricas. Si fallamos en esto, esta oportunidad histórica podría pasar de largo. La visión debe ser de crecimiento, no de administración de crisis, como vimos en los ejemplos argentinos.
Más allá del T-MEC: Diversificar para no depender
Nuestro vecino del norte es y seguirá siendo nuestro principal socio comercial, pero como dice el dicho, no es bueno poner todos los huevos en la misma canasta. Un reto fundamental para el próximo titular de la cartera es fortalecer los lazos comerciales con otras regiones. Tenemos que aprovechar más y mejor nuestros tratados con la Unión Europea y con los países de Asia-Pacífico. Esto significa buscar activamente nuevos mercados y nuevos socios. Además, la defensa de nuestros intereses es una tarea de todos los días. Las disputas comerciales sobre las reglas del T-MEC en sectores como el automotriz o el energético exigen una postura firme y con argumentos técnicos impecables. Aquí es donde se necesita un liderazgo que sepa negociar con dureza, pero siempre dentro de las reglas del juego internacional, para que los beneficios de ser una economía abierta lleguen a más regiones y a más pequeñas y medianas empresas en México. Es una tarea pendiente que requiere decisión y una excelente coordinación con otras áreas del gobierno municipal, como el Senado y hasta el poder judicial. Si te interesa explorar más a fondo los programas y la estructura, te recomiendo visitar el portal oficial de la Secretaría de Economía. La misión es clara: construir un futuro próspero sobre cimientos sólidos, una tarea muy distinta a la que enfrentaron secretarios como Roberto Feletti o Matías Tombolini, cuya agenda estaba dictada por urgencias internas, lo que nos recuerda la naturaleza profundamente global del rol del Secretario de Economía en México.
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